Cuando navegamos por la red tenemos que concienciarnos de que nuestra seguridad y privacidad están siendo vulneradas. Sin embargo, la mayoría de ellos pueden evitarse. 

Según el informe de Proofpoint, un 1% de los ataques no requieren de la acción de la víctima para poder realizarse, es decir, la totalidad de los ataques que se realizan necesitan alguna interacción por parte del usuario.

Los cibercriminales tienen difícil actuar si los usuarios no intervienen de alguna forma, por ello debemos de deducir que una gran parte de los ataques se deben a una interacción errónea por parte del usuario que facilita el ataque de un cibercriminal.

La gran mayoría de los ataques no van dirigidos a las infraestructuras, sino que van dirigidos al propio usuario. Entre las formas de llevar a cabo el ataque, la suplantación de identidad es la forma más usada, entre ellas el correo electrónico es la forma mas usada para poder engañar al usuario y que un ataque tenga éxito. Por ejemplo, los ataques Phishing, para buscar hacerse con contraseñas y credenciales.

La forma que buscan, es que la víctima se descargue de forma engañosa un software que está modificado para poder hackearlo.

Para protegernos, tenemos que intentar no acceder a los links que nos envían los desconocidos a través de internet, al igual que descargar archivos o programas.

La segunda opción, es proteger las contraseñas para que no puedan obtener las credenciales para acceder a nuestros programas y archivos, y así poder tomar el control de todos nuestros datos.

Tener un software de seguridad para protegernos y detectar los posibles malware, al igual que tener las últimas actualizaciones.

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