Recientemente el Ponemon Institute ha publicado su informe anual “Cost of a data Breach Report”. Dicho informe se encarga de calcular el coste medio anual que supondría un robo de datos para una empresa. Este año, el coste medio ha vuelto a incrementarse con respecto a año anterior, ahora cuesta unos 3,92 millones de dólares.

Según este mismo estudio, el 36% del coste de estos ataques son producidos por la pérdida de negocio al sufrir un daño reputacional tan significativo, es decir, cuantos más clientes se pierden, más cuesta la brecha de datos.

Otro de los grandes problemas a los que tienen que enfrentarse las empresas es que los efectos del ataque pueden durar años. El 67% de los gastos se producen el primer año, pero el resto se reparte en los siguientes años, pudiendo llegar a notar los efectos incluso 3 años después.  

También se debe tener en cuenta el tiempo que se tarda en detectar la brecha. Obviamente, cuanto más se tarde en descubrir, más gastos supondrá. El estudio ha revelado que de media se tardan unos 206 días en detectar un ataque. Esto refleja que se tarda un 4,6% más que el año pasado. Sin embargo, el tiempo medio para contener el ataque es de 73 días.

Las brechas producidas por malware maliciosos se han colocado en el primer puesto como las más frecuentes y costosas de todas, (el 51% de las brechas se producen por malwares maliciosos y cuestan un 27% más que una producida por un fallo humano).

La localización de la entidad también parece ser un factor a tener en cuenta. Las brechas más costosas se producen en Estados Unidos, con un promedio de 8,19 millones por brecha.

Es por esto que ahora más que nunca hay que prestar atención a la ciberseguridad del negocio, puesto que un ataque cibernético puede causar la quiebra de un negocio e incluso elevadas multas por incumplimiento de la RGPD.

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